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Vicky Salcedo Vidente · Tarot de Marsella · Bilbao Llamar, a cualquier hora 944 774 973

Verde, en envero, maduro o pasado: la escala de la viña

Lo escribe Vicky Salcedo, el , en La escala.

Hileras de una viña de la Rioja Alta en otoño, con las hojas rojizas y amarillas y un camino de tierra entre ellas

En el campo todo es cuándo. Una uva puede estar verde, en envero, madura o pasada, y cada cosa pide algo distinto: esperar, no tocar, recoger o soltar. Con lo que me preguntas uso las mismas cuatro palabras, porque son las que mejor dicen cuánto falta.

Te las explico una a una, con lo que significan en la viña y lo que significan en tu vida.

De dónde sale la escala

Me crié entre tres hectáreas de viña en la Rioja Alta, en Haro, y pasé dieciocho vendimias con mi padre. Podar en invierno, atar en primavera, vigilar el envero al final del verano y vendimiar en otoño. Así un año y otro.

De cría ya sabía cuándo iba a caer granizo antes de que se nublara. «La cría huele el granizo», decía mi padre en el bar. Lo que me llega no son cosas: son tiempos. Y con los años aprendí a ponerles nombre con las palabras del campo.

Verde

En la viña, una uva verde es una uva que no ha empezado a cambiar. Está ahí, crece, pero por dentro todavía no tiene nada de lo que tendrá. Si la coges ahora, es ácida y no sirve para nada.

En una lectura, verde quiere decir que no es tiempo todavía. Lo que esperas existe, pero no se ha movido. Va para meses, o no es de este año.

No es un no. Es un todavía. Y tiene su lado bueno: si sabes que algo está verde, puedes dejar de mirar el móvil cada cinco minutos. Te deja respirar.

Qué hacer: nada que lo fuerce. Cuidar lo demás. Lo verde no se vendimia.

En envero

El envero es una palabra que fuera del campo casi nadie conoce. Es el momento en que la uva cambia de color: los granos dejan de ser verdes y empiezan a ponerse morados, unos antes que otros, hasta que el racimo entero ha virado. Pasa al final del verano, y es cuando el viticultor empieza a mirar la viña todos los días.

Una uva en envero ya no es lo que era, pero todavía no está para recoger. Si la vendimias ahora, el vino sale flojo.

En una lectura, en envero quiere decir que algo se mueve. Se nota en detalles: un mensaje que no esperabas, una conversación que cambia de tono, una puerta que se entreabre. Cuenta semanas.

Qué hacer: no empujar. Es el punto en que más se estropean las cosas, porque se ve el cambio y entran las prisas.

Maduro

Una uva madura está en su punto. Tiene el azúcar, tiene el color, y si esperas más se pasa. En la vendimia hay días que cuentan, y el que sabe lo nota en la boca y en la mano.

En una lectura, maduro quiere decir que es ahora. Lo que esperas está para recogerlo: una respuesta que puedes pedir, una decisión que puedes tomar, un sí que llevas tiempo aplazando.

Qué hacer: recoger. Lo que maduró se recoge, y dejarlo en la cepa por miedo también echa a perder una cosecha. Es el consejo que más me cuesta dar, porque a mucha gente le da más miedo lo maduro que lo verde.

Pasado

Una uva pasada es la que se quedó en la cepa de más. Se arruga, pierde el agua, y si llueve se pudre. Hay vinos que se hacen con uva pasada, pero son otra cosa: ya no es la cosecha que esperabas.

En una lectura, pasado quiere decir que eso ya fue. Lo que esperabas dio lo que tenía que dar. No vuelve, o si vuelve no es para quedarse.

No es un castigo ni un fracaso. Es la vendimia hecha. Toca otra cosa, y casi siempre, cuando algo está pasado, hay otra cosa verde en otra parte de tu vida a la que nadie está mirando.

Qué hacer: soltar. Podar lo que queda para que no se lleve la fuerza de lo nuevo.

Cómo sale en una consulta

Cuando me preguntas algo, antes de echar las cartas te digo en cuál de los cuatro puntos lo veo. Después echo tres cartas del Marsella, en su orden: lo que se está cerrando, lo que está madurando y el tiempo que falta. Las cartas confirman lo que veo o lo matizan. Una carta del revés, por ejemplo, me dice que algo está frenado, y lo que estaba en envero se queda en envero un tiempo más.

Si quieres probar la escala tú, sin preguntarme nada, tienes la carta del plazo: cortas la baraja en tres, eliges un montón y la carta de arriba te dice en qué punto está.

→ La carta del plazo

Lo que la escala no hace

No da días. Ni meses. Da puntos y horquillas.

No garantiza nada. Hay años de helada, y lo que estaba en envero se para. Si pasa el tiempo y nada se mueve, se vuelve a mirar.

Y no sirve para todo. La salud, los embarazos o la muerte no se leen, ni con escala ni sin ella. «¿Cuándo se va a curar?» es la pregunta de plazos que más me hacen, y la primera que declino.

Para esta semana

Piensa en lo que estás esperando y pregúntate, con sinceridad, en qué punto lo ves: verde, en envero, maduro o pasado. Si dudas entre dos, casi siempre es el más temprano. Y si quieres que te lo mire yo, mándamelo por WhatsApp, que la primera es gratis. → Lo que se puede decir de los plazos

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